Luna lo ignoró.
La persona que menos quería ver en ese momento era Joshua.
Ella pasó junto al sofá y se dirigió a la cocina para servirse un vaso de agua.
"Tráeme uno también", la voz profunda y distante de Joshua llegó desde la sala.
Luna puso los ojos en blanco y lo maldijo en su corazón, pero aun así le sirvió respetuosamente un vaso de agua y lo colocó sobre la mesa.
No olvidó que en ese momento era una criada. Y él era el dueño de la casa.
Una criada sirviendo un vaso de agua para su