El ambiente en el coche se volvió silencioso.
Todo el cuerpo de Luna se puso rígido.
Hacía días que no veía a Neil y Nellie. Este era el tiempo más largo que había pasado separada de ellos desde que los dio a luz hace seis años.
Los extrañaba muchísimo.
Por las llamadas que compartieron esta mañana y ayer por la tarde, ella sabía que los niños también la extrañaban mucho.
El fuego en su corazón, que ardía de emoción ante la idea de reencontrarse con sus hijos, fue extinguido cruelmente por