Las lágrimas de cocodrilo que rebosaban en los ojos de Tara eran como cerezas en la cima de su mentira perfectamente elaborada.
Gwen no pudo evitar fruncir el ceño en señal de desaprobación al oír aquello.
Joshua era sin duda un hombre apuesto y, como amiga de Luna, había sido testigo de cómo montones de mujeres prácticamente se le tiraban encima a lo largo de los años. Dicho esto, sin embargo, Tara era sin duda una de las mujeres más astutas y taimadas que había conocido.
Gwen miró instin