Luna cerró los ojos, y los recuerdos de ella con Anne pasaron por su mente. Las innumerables noches que Anne pasó con ella, las veces que admiraron juntas la luna...
Tras la desgraciada muerte de Anne, la cara sonriente de Anne siguió apareciendo en su mente durante días.
Sabía muy bien que Anne no querría que ella se culpara a sí misma por lo amable que era. Incluso se imaginó a Anne cogiéndole la mano, diciéndole que no era culpa suya con amabilidad y cariño.
Sin embargo, eso no la hizo sal