"¿Quién se atreve a tocarme?".
Al ver que los guardaespaldas se acercaban a ellos, Thomas entrecerró los ojos, sacó algo de su bolsillo y apuntó justo a la frente del líder.
Cuando el líder vio el objeto que Thomas tenía en la mano, se quedó tan sorprendido que todo su cuerpo se quedó inmóvil.
Era una pistola brillante, y su cañón apuntaba directamente al centro de su frente.
"Si das un solo paso hacia mí, no hay garantía de lo que sucederá". La voz de Thomas era firme y tranquila.
La mirad