Jim canalizó toda la fuerza de su cuerpo en este puñetazo, y después de caer al suelo, Malcolm ni siquiera pudo emitir un sonido, y mucho menos mover alguna parte de su cuerpo.
Él sintió como si todos sus órganos internos hubieran sido desplazados por el golpe, y lo único que quería era volver a levantarse.
Él no podría. Por más que lo intentaba, no pudo.
La desesperación y la desesperanza envolvieron todo su ser.
Sin embargo, a Jim no le pareció suficiente. En cambio, él agarró el cuello de