Luna no pudo evitar reírse mientras escuchaba el informe de su hija.
En el restaurante, ella le había dicho a Nellie que la Señora Flores y su hija, Yannie, eran personas bondadosas.
Nellie no sólo lo recordó, sino que incluso empezó a prestarle más atención a la Señora Flores, hasta el punto de que observaba todos sus movimientos.
Una oleada de calidez se extendió por el corazón de Luna cuando se dio cuenta de lo amable y atenta que era su hija.
Al pensar en esto, la voz de Luna se volvió a