Jim frunció el ceño al escuchar esa voz tan familiar. "¿Eres Bonnie?".
"Sí, ¿y tú eres…?".
Antes de que pudiera ella terminar su oración, Bonnie bajó la voz y le preguntó: "¿Eres Jim?".
"Sí, soy yo". Jim bajó la cabeza para mirar la hora.
Eran las ocho de la mañana.
Según lo que Jim sabía de Christopher, él era un búho nocturno y no estaría despierto a esa hora.
Sin embargo, en un momento como este, Bonnie contestó la llamada telefónica, lo que significaba que ellos habían pasado la noche