Las palabras de Joshua eran tan frías como su tono.
Luna frunció el ceño mientras miraba al hombre que tenía delante.
De repente, ella se dio cuenta de que no conocía a este hombre tan bien como lo pensaba.
Siempre pensó que él la amaba y se preocupaba por ella.
Incluso cuando Jim le contó lo que él había dicho, ella siguió pensando que Jim estaba exagerando y que Joshua no podía desconocer las malas condiciones de vida en la cárcel.
Si se preocupara por ella, no la sometería a tanto sufrim