Al principio, Luna pensó que ella había escuchado mal, pero los golpes persistieron.
Ella inclinó la cabeza para escuchar con atención y entonces se dio cuenta de que no era una coincidencia, ¡que ella no lo había escuchado mal en absoluto!
¡Los golpes provenían de debajo de las tablas del piso debajo del sofá!
Luna levantó la cabeza y se encontró con la mirada desconcertada de Joshua. Estaba claro que él también había escuchado el sonido.
Tras intercambiar miradas, los dos se pusieron rápi