Luna agarró su teléfono con fuerza y replicó con frialdad: "¿Te debo una? ¿Estás bromeando, Fiona?".
Fiona se quedó callada por un momento al escuchar esto, pero luego se rio. "Qué tonta". ¿Cómo es que sigues sin saberlo? Aunque supongo que está bien que no sepas nada. De todos modos, ¡no tienes derecho para averiguarlo!’’.
"¡Sólo quiero que sepas que si muero, Nigel vendrá conmigo!".
Dicho eso, ella colgó la llamada telefónica.
Luna agarró con fuerza el teléfono y sintió que todo su corazó