Capítulo 44. Como una bofetada...
El investigador privado que había contratado Bruno trabajaba en encontrar pruebas sobre lo que pasó aquella tarde. Revisó las grabaciones de las cámaras de seguridad de la empresa, pero ninguna estaba apuntando al auto de Bruno ese día. Alguien debió manipular las cámaras, porque en las grabaciones del día anterior sí había registro del auto estando en ese mismo puesto. Siguiendo esa pista, interrogó al empleado de seguridad que estuvo en la sala de monitoreo esa tarde, pero no consiguió nada,