Mundo ficciónIniciar sesiónLas horas pasan y mi madre no deja de contarme lo perfecta que sería mi vida si acepto ser la esposa de mi jefe. Por lo que, la conversación se concentra solo en como ella habla sin detenerse y yo escucho, y sufro en silencio.
— ¡Las bebidas! — dice un pequeño con dos vasos en sus manos.La emoción lo invade y por ello, me entrega con emoción mi bebida, para después entregar la de mi madre. Con su llegada, mi madre solo hab






