capítulo 77: La chisma que encendió la llama.
Extendió una mano temblorosa y tocó su hombro. El contacto fue como una chispa en medio de la penumbra. Oliver bajó las manos, mirándola con los ojos anegados en lágrimas, y en ese instante, el abismo de años de resentimiento, culpa, dolor y una atracción oscura y jamás resuelta se evaporó.
Oliver la atrajo hacia sí con una desesperación feroz, y Emma no se alejó. Se buscaron los labios en un beso convulso, amargo por las lágrimas, cargado del dol