capitulo 110: El abismo de las nubes y el llanto en la altitud.
El estruendo sordo de los motores de la aeronave al alcanzar su altitud de crucero retumbaba con una monotonía aplastante contra el fuselaje de acero. Afuera, la noche transatlántica se extendía como un manto de azabache absoluto, salpicado únicamente por el parpadeo distante de las luces de navegación en el extremo del ala. En la cabina de primera clase, envuelta en una penumbra tenue y artificial, el aire se sentía helado, dens