Llego a casa más tarde de lo normal sin ningún atisbo de cansancio.
No entiendo porque le llaman castigo a sentarse en un aula con estudiantes callados que utilizan su móvil como si se encontraran en el jardín de su casa, no es que yo haya hecho lo mismo que ellos, pues me pase las dos horas extras terminando de organizar apuntes y realizar deberes, pero igual me pareció una tontería todo el asunto. Pude haberme pasado, si hubiese querido, la tarde hablando por mensajes con Colton, aunque estuv