La tarde no estuvo tan mal como pensaba, disfruté estar con melisa y me di cuenta de qué no era una mala mujer, solo había tomado malas decisiones en su vida y que con el tiempo le habían cobrado factura, entre ellas estaba haberse enamorado del Boss de la mafia rusa, porque con ello vino tener que dejar a sus hijas abandonadas y perderse de su crecimiento.
Salimos de la tienda con miles de bolsas en nuestras manos, en la entrada las chicas ya nos esperaban, pero un mal presentimiento se apode