Ari entró en el ascensor y se dirigió a la habitación de Henley. Había estado temiendo esa conversación. La puerta se abrió en el tercer piso, lo que le dio un momento para pensar en cómo expresarse correctamente. No podía contarle todo, pero sí lo suficiente. Sólo esperaba que lo entendiera... si no ahora, quizá algún día.
Henley estaba tumbada en la cama del hospital. Cuando eran niñas, el pelo de Henley siempre le había recordado a la puesta de sol. Ahora, su cabello castaño claro estaba e