Mariela:
Se mete el móvil en el bolsillo del pantalón, mirándome con mala cara.
—¡Samuel!
Su guardaespaldas entra.
—Avísale a todos que en los próximos días no estaré disponible para nadie. No estoy aquí por diversión, vine a reunirme con socios de negocios.
Vuelvo a preguntarme para qué me trajo entonces. Si va mantenerme encerrada aquí, bien podría haberme dejado en Madrid, realmente no le faltan los matones para ello.
—Me llevaré a un grupo de hombres conmigo, tú encárgate de manten