#36:

Yudith:

Cuando desperté, me tenían amarrada y amordazada en una silla y Xavier estaba igual, sentado justo frente a mí.

Él me miraba, con los ojos cargados de lágrimas, y yo arrugué el entrecejo, notando que no estábamos de regreso al sótano de dónde lo habíamos sacado, sino en la sala de estar de un apartamento.

—Muy buenos días.- canturreó la rubia asesina.

Venía por el pasillo, vistiendo una bata de dormir negra que dejaba nada a la imaginación.

—Que bueno que ya estén despiertos. Realm
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