Capítulo XXIX. Una noche de bodas de reconciliaciones.
Emi.
- “La fastidiaste Emi, lo sabes. Tú y tu estúpida manía de resolver las cosas tu sola, ni siquiera te disculpas, y menos le respondes a su pregunta. Sigue así callada como una tumba, mientras, por tu culpa, llevamos dando vueltas como estúpidos, eso sí, en limusina, que debe de valer cinco años de sueldo de un trabajador medio. Mientras tu marido, permanece callado, en espera que te disculpes y le respondas. ¿Qué vas a hacer al respeto?, ¿Vas a seguir haciéndote la indignada durante una ho