Moví las caderas, y esta vez me tocó a mí hacer que Henry se retorciera. Vi su expresión, que demostraba que disfrutaba muchísimo de lo que hacía.
"Oh..." Henry suspiró, siempre hacía eso cuando yo tenía el control. Sus manos me rodearon suavemente la cintura, mientras yo seguía meciéndome, dejándolo disfrutar hasta que llegó al clímax.
"¿Henry? ¿Sigues ahí dentro?"
Me quedé atónita al oír una voz desde afuera. Me quedé paralizada y me detuve, mirando por la ventanilla del coche. Vi a un hombre