POV DE LISA
La habitación del hospital ya me resultaba tan familiar que podía moverme por ella medio dormida, que era básicamente como llegaba casi todas las mañanas. Mi madre ya estaba despierta cuando entré, recostada sobre una montaña de almohadas que durante la noche habían ido migrando poco a poco a posiciones equivocadas.
—Déjame acomodarlas —dije, ya con la mano extendida.
Me dejó. Sacudí las almohadas, las acomodé y le arropé las piernas como a ella le gustaba.
—Estás mirando a la na