- Para olerte cuando no estás cerca de mí. Tuve sexo con tus otras bragas.
- ¿Eso es verdad?
- Sí... Ahora voy a tener sexo con su dueño. Cuando tenga diez calzones, definitivamente estarás pegado a mí... En mi casa, en mi cama. Y entonces...
- Vamos... - Abrí las piernas, no queriendo hablar de bragas.
- No me canso de admirar tu cuerpo desnudo...
- El sabor es quizás mejor que la vista. – Provoqué.
- No tengo dudas. Tiró de mi cuerpo contra él y se arrodilló frente a la silla.
Lamió mi longit