Melany no lo podía creer, aquel hombre la había citado para tal cosa, ni siquiera sabía lo que sentía en ése momento, sólo que quedó pensativa por unos segundos del shock.
Con un hondo suspiro se paró del sofá sin soltar su chaqueta y miró hacia el sujeto.
—¿Me citaste para eso? —preguntó con algo de reproche en la voz.
—Sí —contestó con firmeza el hombre.
—No quiero tu dinero —arrojó la mujer con furia.
El hombre meneó la cabeza sin molestarse.
—De una mujer como tú me esperaba una repuesta c