Mundo ficciónIniciar sesiónMe senté, aún envuelta entre las sabanas y almohadas, y lo miré por algunos momentos:
—Pero ambos sabemos por qué y las condiciones en las que trascurrirá ese tiempo, ¿no?
—Sí, claro. Pero como disto de ser un iluso y tengo los pies bien puestos sobre la tierra, sé a qué atenerme en el momento que me vaya y te deje sola, tan hermosa y comprometida con Gustavo.
—No seas tonto, Adal —repl







