Mundo de ficçãoIniciar sessãoSúbitamente la voz de Adal se transformó. Ahora parecía fría y despectiva. Me estremeció.
—Por Dios... —tartamudeó tía Amanda, sobresaltada.
—Sí, es cierto. A partir de ese día ella empezó a correr peligro, ¿sabe? Estaba rondando apenas los trece años cuando puse mis ojos en ella. —Suspiró—. La sentí como el despertar de un susurro imperceptible, una pl







