Mundo ficciónIniciar sesiónAquello era insoportable, no lo podía resistir y no hacía más gritar y patalear. Pero su respiración fuerte y agitada me hizo pensar que él tampoco lo soportaba más, porque era presa de una excitación brutal. Luchamos jadeantes, entre insultos y manotazos, hasta que sentí un dolor espantoso, una presión increíblemente aguda en mi pequeño y apretado orificio cuando lo sentí entrar. Pegué un grito: &ldquo







