A pesar de que Larry había llamado a Gus para despedirse de él hacía ya varios días, todavía seguía en New York, no se había decidido a marcharse, no se podía ir quedando en malos términos con Gustavo, él se había comportado de forma maravillosa, le había dado en empuje que le había estado haciendo falta por allá y eso sin mencionar lo mucho que lo había apoyado emocionalmente y toda la paciencia que había tenido con él. Necesitaba tener su perdón, necesitaba irse sin tener cuentas pendientes,