Mundo ficciónIniciar sesiónLa mujer no estaba realmente sonriendo. Sus ojos estaban casi desesperados cuando hizo evidente su deseo. Sus dedos jugaban ligeramente en el largo cabello color caramelo que sobresalía debajo de la diadema hacia atrás de Marcos, antes de acariciarlo suavemente en el cuello.
-¿Regresaste sola?- susurró mientras sus ojos castaños se clavaban en los de ella.







