Danika había consumido el líquido oscuro, y con ello, había reclamado un poder que la transformaría para siempre. Pero en su interior, una inquietud crecía. No sabía de qué dependía su vida después de haber hecho aquel sacrificio. El veneno que ahora corría por sus venas era tanto una bendición como una maldición. Debía desaparecer, ocultarse y recuperarse por completo. Si alguna vez regresaba, lo haría como una sombra, como un ser poderoso, pero también vulnerable.
Con el corazón latiendo con