Sentada en mi oficina, pensando una manera de rechazar su oferta de ir y almorzar con él, aunque no tendría nada de malo. pero evitó muchos murmullos a mi llegada, ya me han tachado en mi primer día.
Miro el reloj, y es mi hora de almuerzo, sintiendo un peligro andante, miro a mi puerta y él estaba parado en ella. No me di cuenta, ni cuando llego, o cuando lleva allí, parado. Pero, me llevé tremendo susto, que mi lapicero se cayó, haciendo un ruido crujiente en mis oídos. Trayéndome a la realid