Mario no dejaba de mirarme, mientras que mi amiga lo miraba con deseo, riendo y acariciando el hombro de mi esposo. De pronto él salió del agua, se acercó a donde yo estaba sentada, ante las miradas de mi madre y de mi amiga.
—- Solo estás tú en mi corazón, no te pongas celosa — me dijo acariciando mi pelo y mi mejilla.
—- No estoy celosa de ti, puedes hacer lo que quieras con mi amiga, no tardará en venir mi amigo Duncan y ya no estaré sola — comente, viendo como le cambiaba las facciones en e