Olivia
Connor llegó en quince minutos al hospital, debió venir corriendo, y eso que le dije que estaba bien. Me llamó y le dije que me esperara en la entrada, no quería que me hiciera ninguna pregunta estando aún en el hospital. Un camillero me llevó en silla de ruedas hasta la salida y los ojos de Connor se ampliaron cuando me vio.
—Si estás bien, ¿por qué te traen en silla de ruedas? —preguntó alarmado.
—Te lo diré en el auto. Ve a traerlo.
Connor me miró con sospecha, pero hizo lo que le