Un mes después
Sus dedos recorren con lentitud mis piernas desnudas y su voz susurra lo hermosa que soy y cuanto me deseaba. Nunca había tenido un sueño tan vívido como este, ardía de deseo por Connor como no lo había hecho por nadie más.
—Abre los ojos, pequeña —me pide con voz áspero, poniendo a latir mi corazón a mil por segundo.
—Connor, pensé que no volverías hasta mañana —pronuncio con voz adormilada. Estaba en New York resolviendo un nuevo lío que armó Elle, su hermana no dejaba de cau