Dos meses después
Connor me despierta con caricias y besos muy temprano en la mañana, saldrá de viaje a Boston y le dije que no se fuera sin despedirse, como lo hizo la última vez.
—Buenos días, dormilona —me saluda besándome en los labios y con una sonrisa seductora.
—Buenos días, madrugador —contesto acariciándole los hombros. Tiene el cabello húmedo porque se acaba de duchar, entrena todas las mañanas a la misma hora para mantener su cuerpo en forma. A veces me levanto y entreno con él, per