Mundo ficciónIniciar sesiónLa pelotita destelló cerca de mi cabeza y sentí el roce frío en mi hombro.
—No te lo guardes dentro, Fran.
Me erguí un poco, incapaz de dejar de llorar.
—¿Y qué quieres que te diga, Lizzie? ¿Que soy una idiota? ¡Soy la peor idiota de la historia!
—Vaya vanidad.
Solté una risita amarga. Se notaba que era hija de Joseph, para responder así.
—Me haré café —gruñí, parándome.
—¿En verdad creíste que te estaba engañando?







