Mundo ficciónIniciar sesiónEse verano aprendí que, a veces, no sientes de inmediato los golpes más fuertes. Pasé el resto de junio disfrutando los pequeños detalles de mi vida simple y anodina. El señor Edward cumplió su palabra y logró inscribirme en dos cursos que comenzarían a fines de agosto, de modo que tenía mucho para leer antes de que iniciara el semestre. El joven Charles era divertidísimo, y me alegraba que Charlotte permaneciera como una adulta de poco menos de treinta años, convirtiéndose en la compañía que







