Maximiliano solo me observaba y no podía creer todo lo que yo le estaba contando pues su rabia aumentaba aún más ya que no podía creer que Lisa fuera capaz de tal cosa, así que tomó mi mano, me dio un beso en ella y me dijo con aquella voz dulce
— Tranquila mi amor que ya ella ni nadie podrá hacerte daño, eres mi princesa, eres lo más hermoso que me ha pasado en la vida junto con nuestro futuro bebé, así que no te preocupes que te prometo que Lisa no va volver a estar cerca de ti jamás, ni volv