Maximiliano enseguida se quedó sorprendido por lo que Alicia le acaba de contar y le dice:
—Qué lástima que ese desgraciado no pagó ni sufrió por todo el daño que hizo, qué lástima que haya tenido un final tan fácil cómo es el de perder la vida sin pagar por lo que hizo, pero tienes razón Alicia, ya no podrá hacernos daño nunca más, que Dios lo perdone porque yo jamás lo perdonaré
—Pero ahora me siento más tranquilo porque sé que ese desgraciado no estará por las calles haciéndole daño a nadie