Capítulo 91.
El aire caliente golpeó la cara de Ford cuando una granada estalló a unos metros de donde estaba, obligado a correr lo mas lejos que pudiera, pues el hombre con la mirada sinietra que apuntó y derribó con balazos certeros, no tenía intención de dejarlo escapar.
Sus hombres lo cubrieron, pero en cuanto asomaron la cabeza, les fue atravesada por la trayectoria de las balas que no tuvo reparos en desatar el fuego contra quienes tenia de frente.
Un disparo le rozó el brazo y su mirada se dirijo a