Mundo ficciónIniciar sesiónDesperté con el cuerpo aún pesado por la debilidad, recibida por una luz clínica y agresiva que me lastimaba los ojos. Mi visión fluctuaba mientras una voz atravesaba la niebla: educada, distante.
—Señora Ortiz. Por fin ha despertado.
Giré la cabeza con lentitud y encontré a un médico al costado de mi cama tomando notas. Pero mi atención se centró en la figura en la esquina: la madre de Rafayel, con l&aa







