Silas condujo de forma imprudente hasta llegar a la mansión Blackwell. Inmediatamente entró y cerró la puerta de un golpe tan fuerte que la sirvienta y los empleados se estremecieron de miedo.
El sonido resonó por toda la mansión, pero eso era lo que menos le preocupaba.
Su pecho latía con una furia intensa mientras entraba, aún con el mismo traje que había usado en el restaurante… solo que ahora se sentía como el disfraz de un hombre que había sido ridiculizado en público.
Su rostro ardía. Sus