¿Estaba hablando con un sinvergüenza?
El hombre se mantenía solemne.
El hombre se mostraba serio, su expresión era la de siempre, frío, tranquilo y sereno.
“Tú…”. Sabrina ni siquiera pudo terminar sus palabras.
Él miró a Sabrina. "¿Qué pasa conmigo?".
“Tú… pensé que no querrías que fuera a trabajar. No pienso ir hoy. Ya estaba preparada para que mi director me reprendiera, pero, ¿me estás diciendo que vaya a trabajar?”. Sabrina se burló con rabia.
La expresión del hombre era fría e inocen