"Dime algo Sabrina...". A estas alturas, los ojos de Ruth estaban hinchados de tanto llorar.
"¿Realmente son mis padres? Siempre me he preocupado por ellos, incluso les doy la mayor parte de mi salario, y solo tomo una pequeña parte para cubrir mis gastos. Se supone que son mi familia, pero ahora...".
Después de escapar de un destino peor que la muerte, Ruth no sabía si debía odiarlos. Lo único que sabía era que su corazón no sentía otra cosa que dolor.
Sabrina no sabía qué debía decir. Pa