En solo cinco minutos, el artículo estaba en la primera plana de los titulares de Internet.
Sabrina era más popular que los ídolos famosos en ese momento.
Este chisme pareció entusiasmar e interesar a muchos espectadores, y los dejó con ganas de más.
Esperaban una actualización, solo para ver cómo aquella cazafortunas de apariencia callada y tímida se enfrentaría con todas las otras mujeres casadas.
Los comentarios sobre el artículo comenzaron a surgir como la ola gigante de un tsunami.
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