“¡Vaya! ¡Mami, te ves tan bonita, eres la mamá más guapa de este mundo!”. Aino, que estaba de pie detrás de Sebastian, miró a su madre con asombro. “¿Quién te compró esta ropa, mami? Están muy bonitas”.
“Lo compro tú…”. Sabrina no estaba segura de cómo debía responder a la pregunta. Sebastian, por su parte, se veía orgulloso mientras esperaba la respuesta de Sabrina.
Sabrina inclinó ligeramente la cabeza. Tuvo que admitir que la ropa que él le había traído le quedaba perfecta, en cuanto a tall