“No…”. A Lori ya no le preocupaba nada más. No quería ir a prisión, tenía miedo. Preferiría morir antes que ir a prisión.
Agarró la mano de Sabrina. “¡Te lo ruego, Sabrina, por favor! Déjame ser la amante del Amo Sebastian, ¿de acuerdo? Yo… yo puedo ser tu espía. Te garantizo que el Amo Sebastian solo nos tendrá a nosotras dos por el resto de su vida. No, no, no. Serás la principal. Yo… Solo tienes que dejarme ver al Amo Sebastian cada semana, no, no, no, cada dos semanas, no, cada mes. Solo ti