Por su parte, Sebastian estaba muy tranquilo, como si hubiera pasado toda la tarde sentado en su oficina. “Sabrina, ¿dónde estás?”.
Sabrina respondió de forma automática: "Recogiendo a Aino".
“Es probable que llegue tarde a casa esta noche. Vete a casa de inmediato después de recoger a Aino. No me esperes para la cena”, continuó Sebastian.
"Bien". Sabrina hacía todo lo posible por controlar sus sollozos, para que su voz sonara tranquila.
Pero, en el otro extremo, Sebastian notó que su voz so