Sebastian tenía una expresión solemne. Su tez bronceada y varonil transmitía una profunda sensación de tristeza.
Pero aún así, no se permitió dejar escapar ninguna emoción.
Con un rostro que parecía triste y cansado, miró a Sabrina, sin moverse.
Sabrina no sabía lo qué estaba pensando Sebastián.
Ella siempre había pensado que ella misma era firme e impenetrable. Pero frente a él, se sentía como un papel transparente.
Al igual que en ese mismo momento, él podría tener un aura de tristeza a s